• 25 abril, 2026 06:16

Modificar superficies para transformar materiales: investigador de la UASLP abre rutas en innovación y salud

Pequeñas intervenciones en la capa más externa de los materiales pueden redefinir por completo su comportamiento. Bajo esta premisa, el doctor Juan Manuel Hernández Meza, posdoctorante del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), desarrolla estudios sobre la funcionalización de superficies, una estrategia que permite “reprogramar” materiales para que adquieran nuevas propiedades con aplicaciones en la industria, la biomedicina y la vida cotidiana.

El investigador por México-Secihti, adscrito al Laboratorio Nacional de Ingeniería de la Materia Fuera de Equilibrio (LANIMFE), Manuel Meza explicó que la interacción con el entorno ocurre fundamentalmente a través de superficies. “La manera en que nos relacionamos con el mundo es a través de superficies”, señaló, al destacar que desde la piel hasta los objetos de uso diario dependen de las características de su capa externa.

En ese sentido, subrayó que no siempre se requieren modificaciones complejas para generar cambios significativos. “Este simple acto de colocar una crema sobre nuestra piel ya está generando una modificación en nuestra superficie”, ejemplificó. En el laboratorio, su equipo se enfoca en caracterizar estas variaciones para determinar si una superficie es hidrofílica, hidrofóbica o presenta cargas eléctricas específicas, condiciones que inciden directamente en su funcionalidad.

Como parte de sus aplicaciones, mencionó el caso de las pinturas, cuyos pigmentos tienden a agruparse con el tiempo. A través de la modificación superficial de partículas —por ejemplo, al añadirles cargas del mismo signo— se logra que se repelan entre sí, lo que permite extender la estabilidad del material sin alterar sus propiedades esenciales. Este tipo de soluciones representa una alternativa eficiente para mejorar procesos industriales.

Actualmente, el trabajo del doctor Manuel Meza se centra en partículas de escala micro y nanométrica, donde desarrolla metodologías biofísicas que facilitan su modificación uniforme. “Un problema es que cuando las partículas están juntas, las zonas en contacto no se pueden funcionalizar”, explicó, por lo que han diseñado técnicas que permiten intervenirlas de manera más precisa, ampliando su potencial de aplicación.

De manera paralela, participa en el estudio del ojo seco evaporativo, una condición frecuente que se agrava por factores ambientales y el uso prolongado de pantallas. “Lo que buscamos es generar conocimiento que permita desarrollar métodos diagnósticos personalizados”, indicó. A partir del análisis de los lípidos presentes en la superficie ocular, el equipo pretende diferenciar con mayor precisión los tipos de este padecimiento y orientar tratamientos más adecuados.

Con un enfoque interdisciplinario que integra física, química e ingeniería, el investigador también impulsa la divulgación científica y la formación académica, convencido de que el conocimiento debe trascender el laboratorio. Su trabajo ejemplifica cómo modificaciones a escala microscópica pueden traducirse en soluciones concretas para problemáticas actuales.

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