El dicharachero: Dichos para estos tiempos.
“Ahí está el detalle…”
Reflexiones de Daniel Gutiérrez / 31 de julio de 2026
La frase de esta colaboración, se atribuye y sin duda es del gran Cantinflas, basta pronunciar esas cuatro palabras para entender que el verdadero asunto casi nunca es el que primero salta a la vista.
Muchos dirán que el tema de estos días fue la libertad de expresión, y tienen razón. Tanto en San Luis Potosí como a nivel nacional el debate giró alrededor de ese derecho.
En San Luis Potosí finalmente se derogó la llamada Ley Serrano, cuestionada desde su origen por representar un riesgo para la libertad de expresión.
Sin embargo, ni siquiera su despedida estuvo libre de polémica.
La sesión del Congreso se realizó antes de la hora convocada, impidiendo que varios medios alcanzaran a cubrir una votación relacionada, precisamente, con la libertad de expresión.
Mientras tanto, a nivel federal, la discusión sobre la reforma en materia de telecomunicaciones y derechos de las audiencias volvió a encender el debate.
En ese contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó:
“Si hubiéramos querido censurar, ya lo hubiéramos hecho porque están los instrumentos, incluso la interpretación legal”
Y fue justamente ahí donde recordé a Cantinflas; porque, en efecto… ahí está el detalle.
El verdadero debate en una democracia no consiste en preguntarnos si el gobierno actual quiere o no quiere censurar, ni en imaginar si el día de mañana llegará otro que sí quiera hacerlo.
El verdadero debate consiste en preguntarnos si el gobierno debería tener a su alcance mecanismos que puedan poner en riesgo un derecho tan importante como la libertad de expresión.
Los derechos fundamentales no existen porque confiemos en quienes gobiernan; existen precisamente para poner límites al poder.
Por eso su protección no puede depender de la voluntad, de las convicciones o de las promesas de quien temporalmente ocupa el cargo.
Bajo esa lógica, el problema de la Ley Serrano no fue únicamente su contenido. El problema fue que una iniciativa con esos alcances pudiera convertirse en ley, aplicarse e incluso dar lugar a detenciones desde un inicio.
Y aunque su derogación era necesaria, tampoco deja de llamar la atención que una ley cuestionada por afectar la libertad de expresión terminara eliminándose mediante un procedimiento que también fue señalado por dificultar la cobertura periodística.
Del mismo modo, el debate federal no debería agotarse en creer o no creer la palabra de la presidenta Sheinbaum.
La verdadera discusión consiste en analizar hasta dónde es conveniente seguir ampliando las herramientas con las que el Estado puede intervenir en un ámbito tan delicado como la libertad de expresión.
Las democracias no se sostienen sobre actos de fe. Se sostienen sobre instituciones, contrapesos y reglas que impidan que los derechos dependan del ánimo del gobernante en turno.
Porque si los gobiernos cambian, los partidos cambian y las mayorías cambian; los derechos también pueden evolucionar, pero siempre para ampliar las libertades de las personas, nunca para restringirlas. Progresividad básica de los derechos humanos.
Al final, la mejor garantía para la libertad de expresión nunca será la promesa de un gobernante de que no piensa censurar.
La verdadera garantía es que ningún gobernante pueda hacerlo, aunque quiera.
Porque, como diría Cantinflas… ahí está el detalle.
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Contrapeso noticias… Forjando opinión con una nueva generación de columnistas.

