El dicharachero: Dichos para estos tiempos.
“Cría cuervos y te sacarán los ojos”
Reflexiones de Daniel Gutiérrez / 19 de junio de 2026
El dicho de esta semana se entiende en dos sentidos.
Por un lado, la ingratitud de quienes, aun siendo criados y alimentados por alguien más, en un descuido pueden terminar por agredirlo.
Pero también nos habla de algo más incómodo: la responsabilidad de que, cuando impulsas ciertas prácticas, no deberías sorprenderte cuando aquello que alimentas crece… y luego se vuelve en contra.
Y en México hay ejemplos bastante claros de esa lógica.
Durante el periodo en que la llamada Cuarta Transformación era oposición, la movilización social fue una herramienta política abierta. Marchas, bloqueos, plantones y presión en la calle no solo eran vistos como legítimos, sino que en muchos casos fueron impulsados o respaldados como forma de desgaste frente a los gobiernos en turno.
La calle no era un exceso: era estrategia.
En ese contexto, la protesta se volvió parte normal del juego político. Y lo que se vuelve normal, tarde o temprano se organiza y adquiere vida propia.
El problema es que las estrategias, cuando funcionan, dejan de ser exclusivas.
Hoy la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) aparece como uno de esos actores que ya no encajan en la lógica cómoda de “apoyo político”.
Se trata de un grupo con estructura, experiencia de presión y capacidad real de paralizar la agenda pública, que en su momento fue parte de ese ecosistema de movilización que se impulsaba desde la oposición.
Y ahora, ya desde el poder, el discurso cambia: ¿cómo es posible que estén haciendo esto?
Pues porque no surgieron de la nada. Se fortalecieron en un entorno donde la protesta era una herramienta política útil, eficaz y constante.
Y el refrán empieza a incomodar justamente ahí: en que lo que hoy estorba… ayer servía.
Pero el otro lado del dicho también aplica.
Porque si la CNTE se consolidó como actor de presión en ese contexto, también lo hizo alrededor de demandas que no nacen ayer. En particular, el tema de las reformas en materia de pensiones y derechos laborales ha sido un punto constante de conflicto.
Y aquí aparece la otra arista incómoda: en su momento, desde el propio discurso de la hoy titular del Ejecutivo, se planteó públicamente la intención de revertir la reforma de pensiones. Hoy, ese mismo tema no solo forma parte central de las exigencias del magisterio, sino que además enfrenta la realidad de su costo político, fiscal y de gobernabilidad.
Porque gobernar no es prometer desde la oposición: es cargar con lo que esas promesas generan cuando se vuelven expectativa.
Es decir: lo que antes era promesa política, hoy es problema de gobierno.
Y ahí el refrán cierra su círculo completo.
Porque al final no se trata solo de cuervos que traicionan, ni de gobiernos sorprendidos. Se trata de algo más simple: cuando la protesta era útil, se aplaudía; cuando deja de serlo, se vuelve problema.
Y así, entre apoyos de un lado y reclamos del otro, el cuervo hace lo único que sabe hacer: volar… y cobrar lo que le prometieron.
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