• 23 julio, 2026 05:04

Casa dividida no conquista plaza…

Apuntes del periodista Samiel Moreno ✒️ 23 de julio de 2026

La carrera rumbo a la elección de 2027 comenzó mucho antes de que el calendario electoral lo marque en San Luis Potosí.

Los partidos afinan estrategias, miden perfiles y buscan posicionar a quienes aspiran a competir. Sin embargo, el verdadero desafío para la oposición potosina no radica en encontrar al candidato más competitivo, sino en demostrar que es capaz de construir procesos internos transparentes y creíbles.

Sin esa condición, cualquier discurso sobre unidad terminará siendo un ejercicio de retórica.

Los acontecimientos recientes ilustran dos maneras distintas de enfrentar el mismo problema en la entidad.

El PRI optó por la cautela. Sara Rocha Medina confirmó que existen cinco perfiles interesados en competir por distintas candidaturas, aunque prefirió reservar sus nombres con el argumento de evitar divisiones anticipadas.

Es una decisión entendible desde la lógica política, pero también refleja la incertidumbre que vive un partido que, tras varios procesos electorales adversos en San Luis Potosí, sigue buscando la fórmula para recuperar relevancia.

Hablar de una gran alianza opositora cuando ni siquiera existe claridad sobre los liderazgos propios deja la impresión de que el proyecto todavía carece de bases sólidas.

En el PAN ocurrió exactamente lo contrario.

La dirigencia quiso enviar un mensaje de fortaleza al presentar públicamente a cuatro aspirantes a la Coordinación Municipal del Cambio y la Defensa de la Familia en la capital potosina.

El problema fue que otros cuatro perfiles ya registrados quedaron fuera del acto. No se trata únicamente de una omisión protocolaria. En política, las formas pesan tanto como el fondo y la fotografía de un evento también comunica.

Si unos aparecen en el escaparate institucional y otros permanecen invisibles, el mensaje de igualdad de condiciones pierde credibilidad desde el primer día.

Ese escenario cobra todavía más importancia cuando se revisa el tamaño real de las fuerzas políticas en San Luis Potosí.

Datos oficiales del Instituto Nacional Electoral (INE), con corte a mediados de 2026, muestran que Morena concentra 218 mil 060 militantes y el PVEM 145 mil 441, mientras que el PAN registra 6 mil 208 y el PRI apenas mil 115 afiliados en la entidad.

La diferencia explica por qué la oposición insiste en construir una alianza electoral.

Competir divididos frente a dos partidos con una estructura territorial muy superior, representa un reto mayúsculo.

Precisamente por ello resulta contradictorio que los partidos que hablan de sumar comiencen excluyendo.

La unidad no se decreta en conferencias de prensa ni se construye únicamente con llamados a cerrar filas.

También depende de ofrecer reglas claras, condiciones equitativas y señales de imparcialidad para quienes participan en la contienda interna.

Cuando los propios militantes perciben favoritismos, las fracturas aparecen antes que las candidaturas.

La oposición en San Luis Potosí todavía tiene margen para corregir el rumbo.

El proceso electoral formal aún no inicia, pero la confianza ciudadana empieza a construirse desde ahora.

PRI y PAN deberán decidir si quieren llegar a 2027 con candidatos fortalecidos por procesos abiertos o con perfiles marcados por la sospecha de acuerdos internos.

Porque ningún partido puede aspirar a recuperar la confianza de los potosinos si primero no demuestra que sabe ejercer la democracia dentro de sus propias filas.

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