La oportunidad para SLP
detrás del dólar barato.
Apuntes del periodista Samiel Moreno ✒️ 20 de agosto de 2026
En San Luis Potosí, el precio del dólar no es un asunto que deba quedarse en las casas de cambio ni en las gráficas financieras. Cada movimiento de la moneda termina tocando, de una u otra manera, a una entidad cuya economía depende en buena medida de la industria y de sus vínculos con los mercados internacionales.
Por eso, mientras el dólar ronda los 17 pesos, vale la pena mirar más allá de la celebración por un peso fortalecido y preguntarnos qué significa realmente para el estado.
La pregunta cobra mayor sentido cuando se revisan las cifras. De acuerdo con el INEGI, durante 2025 San Luis Potosí registró exportaciones por 6 mil 771.4 millones de dólares, un crecimiento anual de 9.2 por ciento.
La entidad se colocó entre los diez mayores estados exportadores del país, pero hay un dato todavía más revelador: la manufactura concentra prácticamente todo ese comercio exterior.
Eso quiere decir que en San Luis el dólar no solamente se compra o se vende. También entra y sale de las fábricas, forma parte de los contratos, determina costos y termina influyendo en las decisiones de inversión.
Una empresa que exporta vehículos, autopartes o productos manufacturados recibe dólares, pero paga buena parte de sus gastos en pesos. Cuando la moneda mexicana se fortalece, sus ingresos convertidos a pesos pueden valer menos.
Pero tampoco sería correcto pintar al peso fuerte como una mala noticia.
Para las empresas potosinas que necesitan importar maquinaria, tecnología o determinados componentes, un dólar más barato puede ser una oportunidad y puede ayudar a contener algunos costos y facilitar procesos de modernización.
El problema aparece cuando la coyuntura se celebra como si fuera, por sí sola, una política económica. Un tipo de cambio favorable puede ayudar, pero no sustituye la productividad, la capacitación ni la infraestructura que necesita una industria para seguir creciendo.
Y San Luis tiene un punto particularmente importante en esta discusión. En el tercer trimestre de 2025, el equipo de transporte representó 4 mil 562.9 millones de dólares de las exportaciones potosinas. Es decir, una parte considerable de lo que el estado vende al exterior está relacionada con una industria profundamente conectada con Estados Unidos y con las cadenas globales de producción.
Por eso, cualquier movimiento prolongado del peso termina siendo más que una noticia económica. Puede convertirse en una variable para las empresas que generan empleos aquí.
Tal vez ahí está la oportunidad que pocas veces aparece cuando se habla del “superpeso”. Si las condiciones actuales permiten adquirir tecnología a un menor costo, San Luis debería estar pensando en cómo aprovecharlas para producir más y mejor.
Fortalecer proveedores locales, impulsar capacitación especializada, mejorar la logística y atraer inversiones que incorporen mayor tecnología podría dejar un beneficio mucho más duradero que simplemente presumir que el dólar está barato.
Porque cuando una moneda se fortalece, siempre hay ganadores y perdedores. El consumidor puede respirar un poco, el importador encuentra mejores condiciones y el exportador enfrenta otros retos.
Lo importante para San Luis no debería ser elegir entre celebrar o preocuparse, sino entender que este periodo no será eterno. Los mercados cambian, las monedas cambian y las condiciones internacionales también.
El verdadero examen para San Luis Potosí llegará cuando el dólar vuelva a moverse en otra dirección.
Si para entonces tenemos una industria más productiva, proveedores más fuertes y trabajadores mejor preparados, este momento habrá servido para algo.
Si no, los 17 pesos habrán sido solamente una cifra pasajera. Y en economía, lo que permanece no es el precio del dólar, sino lo que un estado fue capaz de construir mientras lo tuvo a favor.
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