• 17 abril, 2026 00:16

PT: Un faro apagado en medio de la contienda…

Reflexiones de Samuel Moreno ✒️ / 16 de abril de 2026

Hay partidos que incomodan, otros que pesan y algunos más que simplemente están.

El Partido del Trabajo (PT) en San Luis Potosí hoy pertenece a esta última categoría. No estorba, pero tampoco influye. No confronta, pero tampoco propone. Se mantiene en una zona gris que, rumbo a 2027, lo coloca más cerca de la irrelevancia que de la competencia real.

La ruptura del Partido Verde Ecologista de México con Morena terminó por exhibir una realidad que el PT había logrado disimular bajo el cobijo de las alianzas.

Sin el Verde en la ecuación y con Morena concentrado en sus propios ajustes internos, el Partido del Trabajo quedó expuesto tal cual es en lo local, sin estructura sólida, sin figuras visibles y sin capacidad de marcar agenda.

Lo más contradictorio es que, en el plano nacional, el PT no es un actor menor.

En 2024 aportó más de 3.8 millones de votos a la coalición que llevó a Claudia Sheinbaum a la presidencia y mantiene un porcentaje superior al cinco por ciento en el Senado.

Es decir, tiene números, tiene registro y tiene espacios de poder.  Pero nada de eso ha logrado traducirse en peso político en San Luis Potosí.

Aquí, su presencia es difusa.

No hay posicionamientos claros frente a temas relevantes, no hay liderazgos que conecten con el electorado y, peor aún, no hay señales de que exista una estrategia para cambiar esa inercia.

El PT parece cómodo en la sombra, sobreviviendo a partir de acuerdos nacionales mientras en lo local se diluye entre decisiones ajenas.

La salida del Verde no solo reconfigura alianzas, también redefine jerarquías. Y en ese nuevo orden, el Partido del Trabajo no aparece como prioridad para nadie. Ni como aliado indispensable ni como adversario incómodo. Simplemente no aparece.

En política, la neutralidad rara vez es virtud. Quedarse al margen mientras otros toman decisiones equivale a renunciar al juego. Y eso es exactamente lo que refleja hoy el PT en San Luis Potosí, un partido que observa cómo se reacomoda el tablero sin sentarse realmente a jugar.

Rumbo a 2027, el escenario exige definiciones. O construye una identidad propia que le permita competir con dignidad o seguirá dependiendo de alianzas que, como ya se vio, pueden romperse en cualquier momento.

Apostar a la inercia no es estrategia, es postergación.

El problema es que el tiempo político no espera. Y mientras el Verde acelera y Morena reorganiza, el PT sigue atrapado en esa zona gris donde no se gana, pero tampoco se desaparece.

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