En voz alta: Derechos humanos y dignidad
Derechos humanos sin límites…
Catalina Torres Cuevas ✒️ /13 de junio de 2026
Cuando Giovanna Argüelles llegó a la CEDH como parte de un acuerdo con el gobernador Carreras en 2017, no tenía idea de qué eran los derechos humanos.
Había expresado claramente a quien esto escribe que no le interesaba inmiscuirse en asuntos de defensa de las personas con discapacidad, y era entendible, ella había estudiado economía como licenciatura y maestría, su interés no estaba en la defensa de los derechos humanos.
Sin embargo, cuando comenzó a trabajar como directora de equidad y no discriminación insistió en que se estaba preparando (irónicamente se estaba preparando para un puesto que ya estaba ocupando) y comenzó a estudiar la licenciatura en derecho en una universidad privada.
Era la época en que para aspirar a ser ombudsperson se requería tener una licenciatura en derecho.
Durante su periodo de trabajo como directora de equidad y no discriminación curiosamente cambiaron las condiciones normativas para ocupar el puesto de presidente de la Comisión de los Derechos Humanos.
En principio, se eliminó el requisito de tener una licenciatura en derecho, curiosamente en ese momento Giovanna abandonó sus estudios en la universidad privada.
Luego, se obligó normativamente a la alternancia de género. Las modificaciones a la ley de la CEDH obligaron a que después de un hombre, siguiera una mujer en la presidencia.
La mesa se dispuso para ocupar el puesto de tal manera que lo siguiente hubiera sido solamente que se indicara que la próxima presidencia debía ser de alguien que se llamara Giovanna.
Con esos antecedentes nadie hubiera esperado que diera buenos resultados, sin embargo, también esperábamos que hubiera algo así como un milagro.
Algunos preferimos dar el beneficio de la duda y colaborar, para que pudieran progresar los avances estructurales en materia de derechos humanos.
Pero la pachorra, la falta de conocimiento, de liderazgo, y de interés por un tema que no le llama la atención, han hecho de la Comisión Estatal de Derechos Humanos la peor institución con un gasto de casi 50 millones anuales para beneficiarse a sí misma y a nadie más.
Se trata del clásico elefante blanco que consume recursos y no sirve para nada.
Los que nos dedicamos a la defensa de los derechos de las personas con discapacidad esperábamos que una persona del colectivo pudiera trabajar por mejorar las condiciones en las que viven las personas con discapacidad y velar por el cumplimiento de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad.
La realidad es que la única persona con discapacidad que ha mejorado considerablemente su situación es la propia Giovanna.
A diferencia de otras comisiones estatales de derechos humanos en el país, la de San Luis Potosí no tiene siquiera un área que vea temas de discapacidad, el Mecanismo Independiente de Monitoreo Estatal de la Convención no existe desde el año pasado y a ella no le urge echarlo a andar.
Los conocimientos sobre la Convención de quienes tienen llevan los asuntos y que tienen que ser expertos son ínfimos.
No hay respaldo de la CEDH para la elaboración de acciones de inconstitucionalidad cuando se requieren.
De la misma forma que no existe un informe sobre personas desaparecidas desde hace más de un lustro, no existe un informe sobre la situación de cumplimiento de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, ni lo habrá durante esta administración, de eso podemos estar muy seguros.
Giovanna comenzó con el gobierno de Carreras, con las influencias políticas del PRI en el que militó durante muchos años (aunque ahora reniegue) y llegó a la CEDH echando mano también de su condición de persona con discapacidad (“no voy a calentar una silla porque, hasta eso, yo traigo mi propia silla”), pero se consolidó con el gobierno actual al que le prometió no tocarle ni con el pétalo de una rosa…
Y, lo ha cumplido cabalmente: “derechos humanos sin límites”.
Contrapeso noticias… Forjando opinión con una nueva generación de columnistas.

