Mucha Arena y Patronato, pero: ¿El agua?
Reflexiones de Samuel Moreno ✒️ 10 de septiembre de 2026
Hay algo que no termina de cuadrar en una ciudad donde a los vecinos se les puede pedir paciencia cuando el agua no llega, pero al mismo tiempo existen dudas sobre cómo están conectadas a la infraestructura hidráulica y sanitaria instalaciones de gran tamaño como la FENAPO, la Arena Potosí y el C5.
No se trata de hacer acusaciones sin sustento, sino de algo mucho más básico: saber quién autorizó qué, bajo qué condiciones y, sobre todo, si la red de INTERAPAS tiene capacidad para soportar el abastecimiento, consumo o saneamiento, sin trasladar las consecuencias a quienes viven alrededor.
Y aquí hay un dato que vuelve todavía más necesaria la revisión. En su informe anual más reciente, el propio INTERAPAS reconoció que realizó mantenimiento preventivo y correctivo en las instalaciones de la FENAPO y las colonias aledañas para evitar incidentes derivados de taponamientos en las redes de drenaje.
En el mismo documento se advierte que la antigüedad de las tuberías, sus diámetros inadecuados frente al crecimiento de la ciudad y la falta de colectores pluviales suficientes son parte de los problemas que generan afectaciones durante la temporada de lluvias. Ese año (2025), además, el organismo reportó casi 200 tramos dañados en las redes sanitarias metropolitanas.
Entonces la pregunta ya no es solamente si los vecinos tienen razón al señalar posibles conexiones de grandes instalaciones a la red doméstica. La pregunta es: ¿Por qué, si desde hace años se conocen las limitaciones de la infraestructura, se siguen incorporando cargas importantes al sistema sin que exista una explicación pública, técnica y documental sobre su capacidad?
Porque la FENAPO no es precisamente una vivienda más y la Arena Potosí tampoco funciona bajo las mismas condiciones que una casa. Son espacios que concentran a miles de personas y que, por lógica, generan una demanda considerable de servicios.
La propia Comisión de Agua del Congreso del Estado ya puso el asunto sobre la mesa después de que habitantes de colonias cercanas reportaran inundaciones, drenajes saturados y problemas para recibir agua.
La diputada de MORENA Nancy Jeanine García plantea que sea INTERAPAS, y no solamente la Comisión Estatal del Agua, quien revise directamente las condiciones de infraestructura y los posibles contratos de estos inmuebles.
Y tiene sentido, porque si el problema está relacionado con la red del organismo operador, alguien tendría que explicar técnicamente qué ocurre y no limitarse a esperar a que llegue la siguiente lluvia para volver a destapar alcantarillas.
INTERAPAS, además, no puede responder únicamente con cuadrillas y camiones de desazolve cada vez que aparece un problema. Su propio diagnóstico demuestra que hay una cuestión estructural.
En documentos del organismo se reconoce que muchas redes ya cumplieron su vida útil y que el sistema pluvial resulta insuficiente para enfrentar las inundaciones metropolitanas.
El problema, entonces, no comenzó con la Arena Potosí ni con la FENAPO, pero precisamente por eso las autoridades deberían ser todavía más cuidadosas antes de permitir o mantener conexiones que puedan incrementar la presión sobre una infraestructura que ya arrastra deficiencias.
Entonces, y sin miedo a equivocarme ¿se revisaron las condiciones de la red antes de poner en operación estas instalaciones?, ¿existen dictámenes de capacidad?, ¿hay contratos específicos?, ¿se pagan las cuotas correspondientes?, ¿las descargas son compatibles con la infraestructura existente? Y si todo está en regla, ¿por qué no mostrar los documentos y terminar de una vez con las dudas?
¿Por qué al ciudadano común sí se le exige pagar, reportar fugas, cuidar el agua y cumplir con sus obligaciones? y, cuando se trata de grandes instalaciones públicas, ¿No tendría también que haber la misma exigencia de transparencia?; ¿No debería haber conexiones privilegiadas ni infraestructura de primera y de segunda categoría?
El Congreso puede exhortar, INTERAPAS puede revisar y las autoridades pueden intercambiar oficios, pero lo que los vecinos necesitan es una respuesta concreta. Si las conexiones son legales y técnicamente viables, que se diga. Si existe una infraestructura insuficiente, que se corrija. Y si alguien autorizó algo que no debía, que se determine quién fue.
Porque al final el problema no es solamente de tuberías. Es de prioridades y de rendición de cuentas. En San Luis Potosí ya hemos visto demasiadas veces cómo las consecuencias de una mala planeación terminan pagándolas los ciudadanos.
Y si INTERAPAS ya sabía desde hace años que alrededor de la FENAPO existían problemas de drenaje y taponamientos, resulta difícil entender por qué hoy todavía estamos preguntándonos si ciertas instalaciones tienen una conexión adecuada a la red.
Antes de que vuelva a llover, las autoridades tienen una oportunidad bastante sencilla de demostrar que aprendieron algo: abrir los expedientes, revisar las conexiones y decirle a la gente, con documentos y datos, qué está pasando debajo de sus calles.
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