Tarjeteando
Por el Ángel Guardián / 11 de septiembre de 2026
El principal enemigo de un panista es…, otro panista …
En el PAN potosino parece que ya no necesitan adversarios políticos: se tienen a ellos mismos.
La renuncia de Alma Verónica Melo Martínez, exsecretaria estatal de Derechos Humanos y excandidata a diputada, llega con un inventario bastante incómodo de acusaciones contra el liderazgo de Verónica Rodríguez: “Ambición desmedida, resultados limitados, falta de liderazgo, exclusión y cierre de espacios”.
Todo, en un partido que históricamente presume defender la democracia, la dignidad y los derechos humanos. Quizá el problema es que algunas de esas palabras funcionan mejor en los discursos que en los pasillos del comité.
Y aquí aparece el capítulo quizás más importante: las mujeres en el PAN. Melo Martínez sostiene que existen prácticas que condicionan el desarrollo político de las mujeres a la cercanía con quienes tienen el poder. Es decir, para avanzar no bastaría el talento, la trayectoria o los votos, sino que habría que estar en la órbita correcta.
Si ese señalamiento es cierto, estamos ante una rara versión panista de empoderamiento femenino: mujeres sí, pero no demasiadas, no demasiado independientes y de preferencia, que no hagan preguntas incómodas, y mientras tanto, la dirigencia puede seguir hablando de paridad, inclusión y derechos humanos con la solemnidad de quien descubre que las palabras también sirven para decorar comunicados.
Lo verdaderamente preocupante para el PAN no es solamente la renuncia; es lo que dijo antes de cerrar la puerta. Melo asegura que apoyó a Verónica Rodríguez porque creyó abriría espacios a las nuevas generaciones y a las mujeres, y hoy ofrece disculpas a quienes confiaron en ese respaldo. Vaya manera de terminar una relación política: no con un “gracias por todo”, sino con un: “perdón por creer en ti, y perdón por haberte recomendado”.
Mientras el PAN debería estar construyendo un proyecto competitivo para 2027, parece que estuviera perfeccionando otro deporte: la expulsión voluntaria de sus propios cuadros y así, cuando llegue la elección no tendrán que preguntarse quién puede ganar la gubernatura, primero tendrán que revisar quiénes siguen dentro de ese partido.
Ni modo… es lo que hay.
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