El dilema de Galindo:
¿Azul, tricolor o, simplemente Galindo?
Apuntes de Rolando Morales ✒️ 4 de agosto de 2026
En política hay decisiones difíciles.
Luego están las decisiones de Enrique Galindo Ceballos.
El alcalde capitalino ya se registró en la carrera panista por la llamada Coordinación Estatal de la Patria y la Familia, el eufemismo que Acción Nacional encontró para hablar de la gubernatura sin decir gubernatura.
Pero, al mismo tiempo, Galindo sigue siendo presentado por el PRI como uno de sus principales activos rumbo a 2027. Sara Rocha no deja pasar oportunidad para recordarlo: Galindo se registró como ciudadano, sí, pero sigue siendo militante priista. Así de sencillo y así de complicado.
La escena es digna de una comedia política potosina. El PAN lo abraza como ciudadano ejemplar. El PRI lo reclama como hijo legítimo. Y Galindo, mientras tanto, sonríe desde el centro de la fotografía procurando que nadie le pregunte cuándo piensa definirse.
Porque tarde o temprano tendrá que hacerlo. El problema es que las condiciones que hicieron posible su triunfo en 2024 parecen cada vez más lejanas.
A nivel nacional, el PAN ha endurecido su discurso contra las alianzas con el PRI. Jorge Romero ha insistido en que Acción Nacional debe competir con sus propias siglas y recuperar identidad, incluso abriendo espacios a candidaturas ciudadanas, pero sin coaliciones partidistas. La señal es clara: el PAN quiere candidatos, no socios incómodos.
Y ahí aparece la primera contradicción para Galindo. Si el PAN termina cumpliendo la línea nacional, el alcalde tendría que asumir una candidatura prácticamente azul. Nada de coaliciones. Nada de fotografías de unidad opositora. Nada de ese híbrido electoral que le permitió navegar entre panistas y priistas.
Pero del otro lado está el PRI. Un PRI que sabe perfectamente cuál es su tamaño actual. Un PRI que observa cómo dirigentes, cuadros y operadores abandonan el barco con una frecuencia preocupante.
La salida de José Luis Mejía, ahora recompensado con la dirección de los parques Tangamanga, es apenas uno de los ejemplos más recientes de un fenómeno que parece haberse vuelto rutina: cada vez son más los que entienden que la supervivencia política está en otro lado.
Por eso el tricolor se aferra a Galindo. No porque represente una renovación ideológica. No porque encarne una nueva generación política. Simplemente porque es de los pocos perfiles competitivos que todavía puede presumir.
El PRI necesita a Galindo mucho más de lo que Galindo necesita al PRI.
Sara Rocha lo ha dicho de distintas maneras. La más reveladora quizá fue aquella frase reciente: ir solos sería hacerle el trabajo a Morena.
Detrás de la declaración hay una confesión involuntaria. El PRI sabe que una candidatura en solitario se parece demasiado a una despedida. Y entonces el alcalde queda atrapado entre dos realidades.
La primera: el PAN nacional parece decidido a competir sin alianzas y bajo una lógica donde el candidato ciudadano debe vestir completamente de azul.
La segunda: el PRI local sigue apostando a una coalición porque entiende que sin ella su margen de supervivencia es mínimo.
Galindo podría intentar mantener un pie en cada orilla durante algunos meses más.
Después de todo, la ambigüedad ha sido una de las habilidades más rentables de la política mexicana. Pero conforme se acerque 2027, el espacio para las medias tintas se reducirá.
Llegará el momento en que el hoy alcalde capitalino tenga que decidir si quiere ser el candidato del PAN, el candidato del PRI o el candidato de sí mismo.
Y esa última opción quizá sea la más tentadora, porque si algo ha demostrado la trayectoria reciente del alcalde es que su principal capital político no está en los colores partidistas, sino en una marca personal construida durante años.
El problema es que las campañas se ganan con estructuras, recursos y votos; no únicamente con “prestigio”.
Por ahora, todos lo quieren. El PAN lo presume. El PRI lo reclama. Los aspirantes lo observan.
Porque mientras la oposición sigue discutiendo de quién es Enrique Galindo, la pregunta verdaderamente importante sigue sin respuesta:
¿Ya decidió Enrique Galindo de qué partido quiere ser candidato?… O, peor aún, ¿Ya decidió de qué partido tendría que despedirse?
Contrapeso noticias… Forjando opinión con una nueva generación de columnistas.

