En voz alta: Derechos humanos y dignidad
Estacionamientos reservados, una propuesta novedosa…
La opinión de Catalina Torres Cuevas ✒️ / 11 de julio de 2026
Mónica González Grijalva, recién acaba de obtener su título de maestra en ciudades sostenibles por la UASLP, con una tesis muy interesante.
La movilidad de las personas con discapacidad motriz resulta un objetivo muy difícil de alcanzar si pensamos en un transporte colectivo anacrónico, deficiente y con infraestructura urbana donde no se puede deambular en silla de ruedas o con aparatos ortopédicos.
Alcanzar las paradas, esperar un transporte que tenga las condiciones para que nos suba con todo y nuestra silla de ruedas, que nos deje cerca de nuestro destino o que nos deje en donde podamos transbordar a otro transporte resulta un ejercicio agotador.
Ante esta situación, muchas personas que tienen los recursos se avienen con un coche que les puede hacer más eficientes sus traslados al trabajo, a la escuela, al cine o a donde quieran ir.
Para muchas personas con discapacidad el automóvil resulta ser la única opción real que tienen para poder moverse en la ciudad. Sin embargo, ante esta situación, el lugar de estacionamiento cobra mucha importancia.
Los estacionamientos reservados no son una concesión o una comodidad. La falta de ellos no es un pequeño inconveniente sino una barrera que nos deja fuera.
Existen estacionamientos reservados, por ley, dentro de los centros comerciales, en lugares de esparcimiento e incluso en la vía pública, pero son lugares dejados al buen comportamiento de los ciudadanos para que, a su propia consideración, sean utilizados en el caso de que consideren que son acreedores a ese espacio.
Lo que dice el papel de las normas es que ese lugar es “reservado” es decir, no puede ser utilizado por personas que no tengan una discapacidad, pero en la realidad es que cualquiera se “autoevalúa” para utilizar el sitio y puede resultar en una justificación, más que una necesidad real de una persona con discapacidad.
Sin embargo, nadie sanciona, nadie vigila que esos lugares sean utilizados de forma correcta.
Tránsito Municipal indica que no puede entrar a los centros comerciales porque son espacios privados y no puede, ni multar, ni sancionar en absoluto.
Lo que propone Mónica González Grijalva es que la norma cambie para permitir que quienes puedan ser sancionados sean los dueños de los establecimientos para que sean ellos quienes vigilen el buen uso de esos espacios reservados.
Equipara esta acción con las que se llevaron a cabo para obligar a los dueños de restaurantes, cafeterías y bares a que no permitiera que las personas fumaran dentro de sus establecimientos salvo en los lugares al aire libre determinados para ello.
Si esa propuesta llegara a llevarse a cabo, los dueños de los estacionamientos de los centros comerciales tendrían que vigilar que las personas que se estacionan en los lugares reservados realmente tengan la autorización para ello o, de lo contrario, tendrían que ser quienes les indiquen que no pueden permanecer en ese lugar.
En este caso una persona que se percata de que hay un vehículo sin autorización estacionado puede llamar a la autoridad para sancionar, pero el sancionado no sería el dueño del vehículo, sino el dueño del establecimiento.
Esta propuesta de González Grijalva resulta novedosa y viable para no seguir dependiendo de la buena voluntad de quienes sí respetan y de la “auto adscripción dolosa” de quienes no respetan los lugares reservados de estacionamiento de las personas con discapacidad.
Contrapeso noticias… Forjando opinión con una nueva generación de columnistas.

