En voz alta: Derechos humanos y dignidad
El modelo social y el informe de Sheinbaum.
La opinión de Catalina Torres Cuevas ✒️ /7 de septiembre de 2026
El modelo social de la discapacidad es una forma de entenderla, que pone el foco de atención no solo en la condición de una persona, sino en las barreras que existen en la sociedad.
Según este modelo, una persona puede tener una limitación física, sensorial, intelectual o psicosocial, pero esa limitación se convierte en discapacidad cuando el entorno no está preparado para incluirla.
Por ejemplo, una persona que usa silla de ruedas no tiene discapacidad por no caminar; enfrenta discapacidad cuando un edificio no tiene rampas, elevador o baños accesibles.
En esencia, el modelo plantea que, en lugar de preguntar “¿Qué le falta a esta persona?”, propone preguntar “¿Qué necesita esa persona para que pueda estudiar, trabajar, o para tener igualdad de condiciones?”.
Así, la responsabilidad no recae en la persona con discapacidad, sino en el gobierno, la comunidad, las instituciones, las escuelas, los trabajos, el transporte y los espacios públicos.
La idea central del modelo social es que la inclusión se logra eliminando obstáculos: barreras físicas, como escaleras sin alternativa; barreras de comunicación, como información sin lengua de señas o sin lectura fácil; y barreras sociales, como prejuicios, lástima o discriminación.
En cambio, el modelo médico de la discapacidad entiende la discapacidad principalmente como un problema individual relacionado con el cuerpo, la mente o la salud de la persona a la que considera incompleta y se usa como única explicación, lo que reduce a la persona a un diagnóstico y a hacer parecer que el principal problema está en ella.
No es que se rechacen los tratamientos médicos, sino que se vea a la persona únicamente como un objeto pasivo para ser intervenido y no como un sujeto autónomo con todos sus derechos humanos vigentes.
La diferencia más importante entre ambos modelos está en dónde colocan el origen del problema.
El modelo médico mira hacia la persona y busca corregir, curar o compensar su condición.
El modelo social mira hacia el entorno y busca modificarlo para que todas las personas de todo el país, tengan las mismas oportunidades.
Por ejemplo, ante un estudiante con discapacidad visual, el modelo médico podría enfocarse en su diagnóstico y en los apoyos clínicos que necesita; el modelo social preguntaría si los materiales escolares están disponibles en audio, braille o formatos digitales accesibles.
Por su parte, el modelo médico, el que se orienta a ver que las personas con discapacidad sólo necesitan apoyos económicos o tratamientos para la rehabilitación, debe desaparecer.
El modelo social no niega que existan condiciones de salud o limitaciones reales, pero afirma que la exclusión no debe verse como algo natural ni inevitable. Además, el modelo social incluye apoyos económicos y rehabilitación, pero no se queda allí y va más allá.
El modelo social incluye también la independencia de las personas, la posibilidad de que tengan un trabajo que les permita una vida digna, una educación que les permita formar parte de la sociedad en igualdad de condiciones y todo un entorno dirigido a la equidad.
Pero el cambio de un modelo a otro no se da de forma espontánea, las políticas públicas tienen que orientarse a cumplir el modelo social.
Sin embargo, en una revisión al 2º Informe de la presidenta Claudia Sheimbaum, puede observarse que los apoyos económicos dirigidos a las personas con discapacidad que derivan de los Programas del Bienestar son “la joya de la corona”: seguimos bien afianzados en el modelo médico.
Sin embargo, es importante mencionar que el Informe también refiere que a través del Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS) “se continuó con la elaboración del Programa Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad 2026-2030.”
Lo anterior es importante porque durante todo el sexenio 2018-2024 el CONADIS no recibió un solo peso de presupuesto, ni tuvo titular que elaborara el programa sexenal por lo que en ese sexenio no existió.
A pesar de que ya van dos años de retraso en la presentación del programa de este sexenio, hay esperanzas de que en algún momento podamos contar con un Programa Nacional que pueda echar a andar el modelo social en México.
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