Lo mal hecho, tarde o temprano cobra factura.
Reflexiones de Samuel Moreno ✒️ 15 de octubre de 2026
Desde 2015 a la fecha, y no le paramos de contar, hay problemas que no se resuelven con una reparación y El Realito es uno de ellos.
Después de años de interrupciones en el suministro de agua para parte de la zona metropolitana de San Luis Potosí, la solución vuelve a plantearse en millones de pesos y kilómetros de tubería que necesitan ser sustituidos. Esta vez, la estimación alcanza los 200 millones de pesos para intervenir 13 kilómetros en Tierra Nueva.
El delegado de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), Darío Fernando González Castillo, calculó que los trabajos costarían entre 160 y 200 millones de pesos, aunque reconoció que todavía no existe un presupuesto definitivo. La Comisión Estatal del Agua (CEA) deberá elaborar el proyecto técnico para determinar el alcance de la obra y buscar que se incorpore a los proyectos prioritarios del Plan Hídrico Nacional.
Lo que llama la atención es que el problema no es nuevo. En abril de 2023, CONAGUA informó que el acueducto, de 132 kilómetros de longitud, concentraba el 90 por ciento de sus fallas en un tramo de 59 kilómetros, donde se habían detectado grietas y desgaste prematuro en la tubería de concreto presforzado.
En agosto de 2024, la dependencia señaló que solamente se habían sustituido dos de los 13.5 kilómetros identificados como vulnerables, mientras el resto seguía pendiente de atención.
Los desperfectos tampoco quedaron atrás.
En septiembre de 2026, la CEA reportó la séptima falla del sistema en el año y señaló que las multas aplicadas a la operadora Aquos – El Realito sumaban 35 millones de pesos.
Aunque las sanciones representan una consecuencia económica, no han evitado que las averías continúen ni eliminan la necesidad de una solución de fondo.
A esto se suma que el suministro reportado por la CEA era de 570 litros por segundo, frente a una capacidad autorizada de mil litros por segundo. Mientras tanto, el organismo estatal informó que CONAGUA y BANOBRAS analizaban alternativas técnicas, jurídicas y financieras para atender las fallas, incluida una posible rescisión del contrato con la empresa concesionaria.
Por eso, la discusión no debería limitarse a cuánto costará cambiar la tubería. También importa saber quién asumirá la inversión, cómo se garantizará que los trabajos corrijan las causas de las fracturas y qué ocurrirá con las responsabilidades acumuladas durante años de problemas. El proyecto técnico tendrá que ofrecer respuestas claras antes de que la estimación se convierta en una nueva promesa.
Detrás de los 200 millones de pesos están las familias que dependen de un sistema que debería brindarles certeza. Para ellas, una falla no es solamente un desperfecto hidráulico, sino una alteración de la vida cotidiana, entre la espera por las pipas y la necesidad de administrar el agua disponible.
La sustitución de los 13 kilómetros puede ser un paso importante, pero todavía falta concretarla.
Después de tantos diagnósticos y reparaciones, San Luis Potosí necesita algo más que una nueva inversión anunciada: necesita que El Realito funcione de manera constante y que abrir la llave deje de depender de que la infraestructura vuelva a fallar.
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