• 26 julio, 2026 08:41

En voz alta: Derechos humanos y dignidad

¡Ya basta…!, ¡Ya no más!

La opinión de Catalina Torres Cuevas ✒️ / 25 de julio de 2026

¿QUIÉN RECIBE LA QUEJA CONTRA QUIEN RECIBE LAS QUEJAS EN LA CEDH?

Cuando una persona servidora pública vulnera tus derechos, puedes acudir a la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Pero cuando quien presuntamente te humilla, se burla, evade la atención y sale huyendo es el propio secretario ejecutivo de la Comisión, ¿ante quién se presenta la queja?

¿En la misma institución donde trabaja?

¿Con sus compañeros?

¿Ante la autoridad que debía protegerte y terminó revictimizándote?

La CEDH no puede convertirse en juez y parte, ni proteger más a sus funcionarios que a las víctimas.

Quien recibe quejas por violaciones a derechos humanos también debe aceptar quejas, investigaciones y consecuencias cuando su propia conducta es señalada.

Porque portar un uniforme no coloca a nadie por encima del escrutinio público.

Si la casa de los derechos humanos cierra la puerta a las víctimas, entonces debemos preguntar: ¿quién vigila a quienes dicen vigilarlos?

CUANDO LA BURLA VIENE DE QUIEN DEBERÍA DEFENDER LOS DERECHOS HUMANOS.

Con la justa insistencia, ayer víctimas acudieron a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de San Luis Potosí buscando atención, escucha y acompañamiento.

Lo que relataron haber recibido del secretario ejecutivo de la CEDH, fue indiferencia, evasión y una respuesta burlona: “Pero lo tengo”, después de que le reclamaran que no merecía portar ese uniforme.

También señalan que respondió: “A mí no me toca, yo ya me voy, no me retengan aquí”, y abandonó el lugar apresuradamente.

La gravedad no está solamente en una frase.

Está en lo que representa: una persona servidora pública que, frente al dolor de las víctimas, aparentemente prefirió huir antes que escuchar, orientar o canalizar.

Un uniforme de derechos humanos no es un trofeo ni un escudo para la soberbia. Es una responsabilidad.

Quien trabaja en una institución defensora de derechos humanos no puede burlarse de las víctimas, minimizar sus reclamos ni esconderse detrás del “no me toca”.

Aunque un asunto no sea de su competencia directa, sí le corresponde brindar trato digno, información clara y una canalización adecuada.

Tener el uniforme no significa merecerlo.

La verdadera pregunta es: ¿qué clase de Comisión protege más la comodidad de sus funcionarios que la dignidad de las víctimas?

Exigimos que estos hechos sean investigados, que se escuche formalmente a las personas afectadas y que la CEDH de San Luis Potosí explique públicamente qué medidas tomará para evitar que la atención institucional se convierta en una nueva forma de revictimización.

Contrapeso noticias… Forjando opinión con una nueva generación de columnistas.

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