• 21 marzo, 2026 18:11

Ecos del 2025: Otro reality show en la política potosina.

¿Legalidad, legitimidad o interés político en Villa de Pozos?… ¿Todas o ninguna?

Ignacio R. Acosta D.L. / 12 de enero de 2026

Con luchas históricas de hechos, personas y personajes que durante mucho tiempo sostuvieron el interés genuino de la necesidad de que Villa de Pozos se convirtiera en municipio, la ex delegación de la capital potosina, nació como tal apenas en junio del año pasado con la promesa de acercar el gobierno a la gente, lo cual no ha sucedido, ni siquiera algo parecido que se le acerque.

De forma desafortunada, el municipio de Villa de Pozos se convirtió en otro “reality show” de jugarretas, estratagemas, declaraciones falsas, engaños e intereses políticos de nuestro querido y vapuleado San Luis Potosí.

Lo que empezó como una inconformidad abierta de los concejales regidores a partir del primer informe de la ex presidenta concejal, Teresa Rivera, como escaparate perfecto para exhibir el quiebre interno del Concejo municipal y mientras que el discurso oficial hablaba de avances en servicios, obra básica y cercanía con la población, los concejales regidores arrastraban semanas de tensión por temas mucho menos demagógicos, finalizando con la “renuncia” de la presidenta por motivos “estrictamente personales”, de los que sabemos fueron por solicitud “atenta” de las altas esferas de la política potosina y peor aún, en la destitución general por el congreso del estado, de las y los concejales, síndicos y regidores incluidos, concluyendo esta tragicomedia con el siempre bien consabido y nunca aceptado “reparto”  de los 14 ediles del cabildo, con perfiles, muy bien conectados política y familiarmente con partidos y funcionarios.​

Villa de Pozos nació con la promesa de ser el municipio “moderno y ciudadano” que la zona metropolitana de San Luis Potosí necesitaba. Hoy parece más bien un laboratorio de cómo reciclar vicios viejos en estructuras nuevas, con concejales inconformes, destituidos y sustituidos a la velocidad de una sesión extraordinaria de los legisladores.

En las semanas previas a la destitución, la recién nombrada presidenta concejal Martha Patricia Aradillas, aún diputada local con licencia, reconocía públicamente que la población de Villa de Pozos estaba molesta en particular con la intención de los regidores de autorizarse aguinaldos cercanos a los 200 mil pesos y otros beneficios que sonaban más a botín que a salario digno, a partir de la filtración de mala fe de unos audios, aún sin definir si fueron editados.

Y mientras esas declaraciones hacían eco en la opinión pública, Aradillas Aradillas, aún como diputada, insistía en que en sus lares no había ingobernabilidad” y que la vida administrativa, política y social del municipio seguía cotidianamente, en la secretaría general de gobierno y en el congreso del estado ya se afinaba el expediente para aprobar la destitución de los concejales.

​Lo que no se dio fue que, para un municipio recién creado, cuyo Concejo debía encarnar “la nueva forma de gobernar”, el balance del primer año parecía más un manual de lo que no se debe hacer en un gobierno de transición.​

El desenlace llegó con sello de escándalo, detonando en la decisión del Congreso del Estado de destituir a los 14 ediles, 12 concejales y dos síndicos, con la advertencia de la Contraloría Interna de posibles faltas como cohecho y violaciones a principios básicos de legalidad, honradez e imparcialidad, mientras que algunos integrantes de la Comisión de Gobernación del congreso exponían abiertamente de un “colapso institucional” y de la inviabilidad política y jurídica para mantenerlos en el cargo.​

El dictamen fue claro: se acreditó la pérdida de confianza institucional de los 14 integrantes y se decretó su separación definitiva, sin perjuicio de las sanciones administrativas y responsabilidades que puedan determinar otras instancias.

Desafortunadamente, se presentó lo que casi todos rechazan y algunos pretendían minimizar o esconder: la llegada de nuevos concejales, con los mismos apellidos y viejas relaciones con partidos políticos, aunque desde el discurso oficial se insistió que los nuevos perfiles debían tener la debida probidad y el compromiso con el nuevo municipio, en la práctica los partidos políticos volvieron a hacer lo que mejor saben: repartirse lugares como cuotas de poder.

​No faltan nombres ligados a militantes de todos los partidos en el estado: el PVEM, MORENA, el PRI, el PAN y MC, ni tampoco faltan perfiles de parentescos con las altas esferas del poder municipal de la capital, con el mensaje nítido y contradictorio a la vez para los poceños: se castigó a Concejo por “perder la confianza ciudadana”, pero se remplaza por otro que llega con el sello de origen de los partidos que dominan el Congreso, como si el municipio fuera un botín experimental político – administrativo.​

Villa de Pozos se convierte así en un laboratorio de cinismo político en donde los ciudadanos están hartos de concejales que veían el cargo como caja chica y un nuevo Concejo que nace marcado por la sospecha de ser más cercano a los “padrinos” políticos que a la gente de las colonias.

Para un municipio que aspiraba a demostrar que la cercanía con la ciudadanía podía convertirse en gobierno eficiente, el saldo confirma una moraleja: por muy nuevo que sea una institución pública, municipios recién estrenados incluidos, estos nacen y crecen a la velocidad de los mismos vicios de siempre.  Para los habitantes de Villa de Pozos, el panorama es desconcertante, con un nuevo Concejo que llega marcado por la huella de los partidos y sin la legitimidad que da el voto directo. En teoría es un órgano ciudadano; en la práctica, luce como un cabildo armado por cuotas y cuates.