• 3 febrero, 2026 12:36

Cuando los “principios” coinciden con el calendario electoral.

En política no hay casualidades: Hay tiempos, leyes… y urgencias

 Por: El Cardenal Richelieu / 27 de enero de 2026

Apenas a finales de la semana pasada, la diputada local, con raras y turbias negociaciones con el poder, Aránzazu Puente Bustindui, anunció su renuncia al Partido Acción Nacional. Lo hizo, como ya es costumbre y nunca demostrando total convencimiento, envuelta en el discurso de “principios”, “congruencia” y “responsabilidad política”. Palabras grandes para justificar una decisión que, vista con lupa, tiene mucho más de cálculo e intereses políticos, que de convicción.

Si su renuncia fue realmente producto de una profunda reflexión ética, como ella lo estableció, la pregunta inevitable es: ¿Por qué ahora? ¿Por qué no hace meses, cuando, según ella, existía el bloqueo legislativo, la disparidad interna y las diferencias con la dirigencia estatal y su grupo parlamentario?

¿De verdad fueron tantos meses de meditación?… O, de plano alguien finalmente abrió la Ley Electoral y le explicó paso a paso, letra a letra los plazos.

La realidad es simple y poco romántica: si quería competir por otro partido en 2027, tenía que renunciar ya. No mañana. No después. Ese día. Y en política, cuando la ley empuja, los “principios” suelen acomodarse con sorprendente rapidez.

La rueda de prensa fue tan reveladora como el anuncio. Discurso leído, tono ensayado, narrativa victimista.

Y alrededor, únicamente colaboradores suyos del Congreso. Ni liderazgos ciudadanos, ni panistas, ni referentes del octavo distrito. Nadie que no dependiera directa o indirectamente de su nómina. Una postal clara de su verdadero peso político: soledad, intereses y silencio.

Y para quienes se pregunten si el octavo distrito se quedará sin la debida representación en el Congreso, tranquilidad absoluta. En estricto sentido, lleva por lo desde 2021 sin representante legislativo efectiva.

Los números no mienten: salvo tres o cuatro iniciativas rescatables, más del 90% de su trabajo legislativo se ha limitado a ajustes de forma, cambios de redacción, adecuaciones de nombres o modificaciones discursivas en temas de género. Mucha corrección política, poco impacto real.

Así que dos años más no cambian gran cosa.

Ahora bien, respecto a su futuro político, la ahora ex panista dice no saber hacia dónde va. Pero como dice el dicho: si camina como tucán, vuela como tucán y grazna como tucán, adivine usted a donde se irá. No hace falta ser adivino para entender su cercanía e interés con el Partido Verde Ecologista de México, mejor dicho, con el Gallardismo.

Porque, ¿La ha escuchado usted cuestionar o haber declarado una crítica dura, una interpelación incómoda, una postura firme desde tribuna en contra del gobierno estatal? Definitivamente no. La estrategia ha sido clara: nadar de muertito, no incomodar, esperar a ver qué recoge o que le llega, y hasta ahora, le ha funcionado.

Pero ojo, porque en política no todo lo que se recoge suma. Haría bien el gobernador Ricardo Gallardo Cardona en tener cuidado, ya que no todo perfil que se acerca trae capital político real. En el caso de la ex panista sin discurso, sin trabajo, sin votos, sin estructura y sin lealtades claras. Y en ese juego de circo, maroma y teatro, más de uno ha terminado sorprendido o traicionado, pero siempre fuera del sistema.  Quien traiciona a su electorado, traiciona a quien sea, y si no, al tiempo.

Pero en política, como siempre, las cosas se acomodan. El verdadero capital político de Aranza Puente no ha sido su desempeño ni su liderazgo, sino competir en un distrito históricamente panista, donde quien sea el candidato, el PAN se impone por inercia y perfil del electorado. Sería interesante verla competir en el mismo territorio, pero con otros colores. Ahí sí, sabríamos que no era fuerza propia, sino simplemente una franquicia prestada.

Así que cuidado, querido lector. Entre maromas discursivas y fuegos artificiales de “principios”, que no nos vendan como sacrificio lo que es interés, ni como ética lo que es trámite legal.

Porque, como dicen en el rancho, nadie da paso sin huarache, y aquí, claramente, el huarache ya estaba medido, pero seguramente le quedará y sin estrenar.

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