• 24 marzo, 2026 04:27

ENTRE CIFRAS Y DESAFÍOS:

LA MUJER EN LA ECONOMÍA POTOSINA

Reflexiones de Samuel Moreno ✒️ / 22 de enero de 2026

En la rutina cotidiana, pocas veces nos detenemos a pensar en quién sostiene el pulso de la ciudad. Al caminar por calles, comercios, escuelas o consultorios, las mujeres están allí, detrás de cada atención, cada trámite y cada cuidado. Al cierre de 2025, esos rostros y esfuerzos se reflejan en cifras concretas: en San Luis Potosí, alrededor del 44% de las personas ocupadas en la fuerza laboral estatal son mujeres.

El sector servicios sigue siendo su espacio más visible y competitivo. Desde educación hasta salud, pasando por hoteles y restaurantes, las mujeres no solo ocupan estos espacios: los lideran. En educación, representan el 65.6%; en salud y asistencia social, 64.5%; y en hoteles y restaurantes, 60.8%, según el Censo Económico 2024 del INEGI. La estadística deja claro lo evidente: gran parte del funcionamiento diario de la entidad depende de ellas.

Pero detrás de estas cifras también se esconde una realidad que reclama atención. La informalidad laboral sigue siendo un reto estructural. En el segundo trimestre de 2025, 268 mil mujeres laboraban en condiciones informales, sin seguridad social ni estabilidad laboral plena. Aunque la cifra muestra una ligera reducción respecto al año anterior, evidencia que la presencia femenina en el mercado laboral no siempre se traduce en protección, derechos ni oportunidades equitativas.

Los avances hacia la formalidad son visibles. En julio de 2025, San Luis Potosí contaba con 480 mil 574 empleos registrados, y se implementaron programas de ferias de empleo y estrategias de equidad de género para favorecer la contratación formal de mujeres.

Sin embargo, la recuperación y consolidación de empleos dignos sigue siendo un desafío que requiere atención continua de autoridades y sociedad por igual.

El panorama laboral femenino al cierre de este año es, en suma, dual: las mujeres son columna vertebral del comercio, la educación, la salud y los servicios en general; pero la brecha entre la presencia laboral y la calidad de los empleos persiste.

Transformar estos números en oportunidades seguras, con derechos plenos y condiciones dignas, será la verdadera medida del progreso.

Y aquí surge otro desafío mayor: Abrir espacios en sectores que tradicionalmente se asocian con hombres; sectores donde la presencia femenina ha sido históricamente mínima.

Un ejemplo claro es la industria manufacturera. A nivel nacional (y por ende con repercusiones en estados como San Luis Potosí), la participación de mujeres en la industria ronda apenas el 36.5% del personal ocupado.

Que menos de cuatro de cada diez trabajadoras participen en la industria no es casualidad: revela cómo persisten estereotipos y barreras de género que colocan a la mujer fuera de ciertas áreas productivas. Sectores como la construcción, la manufactura pesada, los transportes, entre otros, siguen dominados por hombres; la presencia femenina luce marginal. Incluso cuando la industria genera millones de empleos, como los casi 4.8 millones que reportó el sector manufacturero en 2024, las mujeres siguen relegadas.

La fuerza de trabajo femenina no solo sostiene servicios: sostiene a la ciudad misma. Reconocerlo es el primer paso para construir un San Luis Potosí más justo y más equitativo, donde el esfuerzo de miles de mujeres deje de ser invisible y se traduzca en estabilidad, seguridad y justicia laboral.

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