• 17 octubre, 2026 07:32

Aviador…, pero de tierra firme

Por el Ángel Guardián / 16 de octubre de 2026

Parecería que, en el PAN potosino, hasta para negar hay niveles. Enrique Dahud Uresti, presidente interino y en funciones de ese partido y encargado de las llaves de la casa azul, protagoniza su propia turbulencia tras los señalamientos de aparecer en diversas nóminas, por lo menos en la del Ayuntamiento capitalino y en la del Poder Legislativo estatal, sumando en ambas al mes, un total de 40 mil pesos.

Pero, además, por supuesto, seguramente también cobra en la nómina estatal de Acción Nacional, aunque no se ha podido conocer el monto que percibe, ya que parece que cumplir con las obligaciones de transparencia, que tanto pelean y critican a otros, no es lo fuerte de la dirigencia blanquiazul.

Además de que no se sabe cuáles son y cómo cumple con sus obligaciones laborales, Enrique Dahud niega ser aviador, pero vaya manera de capotear las preguntas: mucho desplante, poca explicación y cero ganas de despejar las dudas.

Porque una cosa es que te acusen y otra muy distinta es que, cuando tienes la oportunidad de aclararlo, parezca que te molesta más la pregunta que la sospecha.

Si el señalamiento es falso, bastaría con exhibir pruebas, aunque, parecería que en algunos despachos políticos es más sencillo indignarse que explicar y documentar.

Lo verdaderamente curioso es que Dahud tiene las llaves del PAN, pero cuando se trata de abrir la puerta de la transparencia, parece que perdió o no le dejaron la combinación.

En lugar de aprovechar los reflectores para explicar qué hace, qué cobra y con qué responsabilidades aparece en la nómina municipal, optó por no proporcionar información que permitiera aclarar el asunto.

¡Vaya estrategia! Si alguien esperaba una explicación, recibió una lección práctica de cómo convertir una pregunta incómoda en una polémica todavía más grande. Eso sí, conviene precisar que, negarse a responder no demuestra que sea aviador; simplemente deja intactas las dudas. Y en política, cuando las dudas sobreviven a la conferencia de prensa, el protagonista termina haciendo gratis el trabajo de sus críticos.

Lo mejor de todo es que hablamos de un partido que presume ser contrapeso del poder y fiscal implacable de las irregularidades ajenas. Qué conveniente resulta exigir transparencia cuando el señalado es el adversario y qué incómodo parece el mismo ejercicio cuando las preguntas tocan la puerta propia.

Dahud debería recordar que la dirigencia interina no incluye un seguro contra el escrutinio público, y que las llaves del partido no abren la bóveda de la impunidad. Si es inocente de los señalamientos, que lo demuestre con documentos; si tiene funciones, que explique cuáles son. Porque hasta ahora, la única duda que ha logrado despejar es que no todos los vuelos políticos necesitan despegar para generar turbulencia.

Y si de verdad no es aviador, que aterrice de una vez las explicaciones.

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