La dignidad y el respeto también se pagan.
Reflexiones de Samuel Moreno ✒️ 3 de septiembre de 2026
Hay cifras que parecen hablar solamente de dinero, pero que en realidad cuentan una historia mucho más grande.
Los 14 mil pesos netos mensuales que deben recibir las y los policías municipales de San Luis Potosí no deberían entenderse únicamente como un aumento salarial.
Detrás de esa cantidad está una discusión pendiente sobre cuánto valoramos realmente a quienes todos los días salen a las calles para cuidar a los demás.
Desde febrero pasado, el Congreso del Estado aprobó una reforma para establecer una remuneración mínima para los elementos de seguridad pública municipal.
La modificación a los artículos 114 y 133 de la Constitución estatal quedó formalizada mediante el Decreto 511, publicado en el Periódico Oficial del Estado el 16 de abril de 2026, fecha a partir de la cual entró en vigor.
La intención era clara. Que ningún policía municipal recibiera menos de 14 mil pesos netos al mes y que ese ingreso pudiera representar un piso digno para quienes desempeñan una función que, sobra decirlo, no es cualquier trabajo.
Pero más de cuatro meses después de que la reforma entró en vigor, poco más de la mitad de los 59 municipios todavía no cumple con la disposición.
El Gobierno del Estado ya anunció que recurrirá al Instituto de Fiscalización Superior del Estado para iniciar los procedimientos correspondientes, con sanciones que podrían llegar a multas o incluso inhabilitaciones.
Y quizá ahí está una de las preguntas importantes. ¿Por qué tuvo que establecerse una obligación constitucional para que los municipios comenzaran a pagar mejor a sus policías?
No debería ser necesario recordarle a un alcalde que una persona que porta un uniforme, enfrenta situaciones de riesgo y tiene la responsabilidad de responder ante una emergencia merece condiciones laborales dignas.
Tampoco debería ser necesario amenazar con sanciones para que se cumpla una disposición que lleva meses vigente.
Porque hablar de policías también es hablar de personas.
Son mujeres y hombres que pasan jornadas enteras lejos de sus familias, que trabajan mientras buena parte de la ciudad duerme y que, en muchas ocasiones, son los primeros en llegar cuando algo sale mal.
Se les pide preparación, disciplina, valentía y resultados, pero durante años la discusión sobre sus condiciones laborales ha quedado relegada a un segundo plano.
Los 14 mil pesos son importantes, por supuesto.
Un salario digno puede contribuir a mejorar las condiciones de vida de los elementos y también forma parte de una estrategia para reducir incentivos relacionados con la corrupción, como ha señalado el propio Gobierno estatal.
Pero sería un error pensar que la dignificación termina cuando aparece esa cantidad en el recibo de nómina.
Dignificar a un policía también significa darle capacitación constante, equipo adecuado, instalaciones dignas, seguridad social, posibilidades de crecimiento y certeza sobre su futuro.
Significa que pueda regresar a casa después de una jornada de trabajo con la tranquilidad de saber que su institución también se preocupa por él o por ella.
Por eso el incumplimiento de los municipios no debería reducirse a una discusión entre alcaldes y Gobierno del Estado sobre presupuestos o sanciones.
Es una oportunidad para revisar qué lugar ocupa la seguridad pública dentro de las prioridades municipales y cuánto estamos dispuestos a invertir en quienes tienen la responsabilidad de mantener el orden en nuestras calles.
La reforma ya está vigente. La fecha está escrita y la obligación también. Ahora falta que esa letra se convierta en una realidad para las y los policías municipales de los 59 ayuntamientos.
Porque al final, los 14 mil pesos son apenas el punto de partida.
La verdadera tarea es mucho más grande y consiste en devolverle dignidad a una profesión que durante demasiado tiempo ha exigido mucho de quienes la ejercen y, en ocasiones, les ha dado demasiado poco a cambio.
Un policía mejor pagado no necesariamente será un mejor policía.
Pero un policía que trabaja con mejores condiciones, con capacitación, equipo, respaldo institucional y la certeza de que su esfuerzo importa, tiene mejores posibilidades de hacer bien su trabajo.
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