• 7 agosto, 2026 06:29

El dicharachero: Dichos para estos tiempos.

“Salida en falso…”

Reflexiones de Daniel Gutiérrez / 7 de julio de 2026

Esta semana, en lugar de partir de un dicho popular, lo haremos desde una expresión muy conocida en el mundo del deporte: “salida en falso”.

En el atletismo, la Fórmula 1 o en el fútbol americano existe una regla muy sencilla: quien arranca antes de la señal obtiene una ventaja indebida sobre los demás competidores y por ello se sanciona.

En algunos deportes basta un movimiento antes de tiempo para detener la competencia. La razón es muy simple: las reglas existen para que todos compitan en igualdad de condiciones.

Y esa misma lógica existe, por lo menos en el papel, en la política.

Nuestra legislación electoral prohíbe los actos anticipados de campaña porque quien empieza antes, obtiene una ventaja sobre quienes respetan los tiempos que marca la ley.

El problema es que, por lo visto, esa regla cada vez se parece más a una de esas normas que todos conocen… pero que nadie hace o quiere cumplir.

Basta observar lo ocurrido en las últimas semanas:

Morena abrió el registro de sus llamados “coordinadores”; el PAN respondió con mecanismos similares; en San Luis Potosí comenzaron a moverse los distintos grupos políticos rumbo al 2027 y no faltan los eventos con evidente contenido de posicionamiento.

A eso se suma otra vieja conocida de la política mexicana: los anuncios espectaculares y las portadas de revistas que, casualmente, colocan en primera plana a quienes aspiran a una candidatura.

Oficialmente se promociona una publicación; en los hechos, todos sabemos qué imagen se busca posicionar.

Todo tiene algo en común: intentar adelantarse a la competencia.

En el deporte, una salida en falso no deja de ser tal solo porque el árbitro no la marque. La infracción sigue existiendo; lo único que cambia es que quien debía hacer respetar el reglamento, dejó de cumplir con su función. En la política ocurre exactamente lo mismo.

Un acto anticipado de campaña no deja de serlo porque la autoridad electoral permanezca inmóvil. La falta sigue ahí. Lo que cambia es el mensaje para todos: las reglas pueden romperse sin consecuencias.

Y ese mensaje debe preocuparnos.

Las autoridades electorales están para garantizar que todos compitan bajo las mismas reglas.

Cuando dejan pasar conductas que la propia ley prohíbe, poco a poco dejan de ser vistas como el árbitro que hace valer el reglamento y empiezan a ser percibidas como simples espectadoras del partido.

Con ello no sólo pierden autoridad, sino también legitimidad y, lo más importante, la confianza de los ciudadanos.

Las reglas electorales se violan cuando un aspirante decide adelantarse. Pero el sistema electoral se debilita cuando la autoridad encargada de hacerlas cumplir decide no actuar.

Al final, las reglas electorales existen por la misma razón que las deportivas: para que todos compitan en igualdad de condiciones. Si quien se adelanta no enfrenta ninguna consecuencia, la ventaja termina convirtiéndose en estrategia.

Porque quien se adelanta viola el reglamento, pero cuando la autoridad renuncia a hacerlo valer, lo que empieza a ponerse en duda ya no es una candidatura, sino la legitimidad de toda la competencia y del mismo sistema democrático, que tanto ha costado.

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