• 20 marzo, 2026 07:07

El dicharachero: Dichos para estos tiempos.

“Ya no es sólo lo duro, sino lo tupido…”

Reflexiones de Daniel Gutiérrez / 20 de marzo de 2026

El dicho de esta semana suele utilizarse para describir esos momentos en los que no sólo pesa la gravedad de los problemas, sino la frecuencia con la que comienzan a acumularse… hasta que la situación termina por desbordarse.

Algo así parece estar ocurriendo con Petróleos Mexicanos.

La empresa ha estado sometida a una serie de conflictos recientes que, vistos en conjunto, dibujan un escenario complicado. Porque no se trata únicamente de que haya problemas, sino de que estos aparecen uno tras otro y en distintos frentes.

El primero es el financiero. Pemex sigue reportando pérdidas y mantiene una dependencia importante del respaldo del Estado.

En otras palabras, no sólo enfrenta dificultades para sostenerse por sí misma, sino que además continúa representando un costo significativo para las finanzas públicas.

A esto se suma el frente operativo. La refinería de Dos Bocas, uno de los proyectos más emblemáticos de los últimos años, no ha logrado producir en los niveles que se esperaban.

Y como si eso no fuera suficiente, recientemente se registró un incidente que incluyó una explosión, reavivando dudas sobre su funcionamiento y sobre las condiciones en las que está operando.

A estas alturas, parecería que construir una refinería en una zona propensa a inundaciones quizá no haya sido la mejor idea.

En medio de este contexto, también aparece la incertidumbre generada por el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México.

Lo que comenzó con la presencia de petróleo en distintas zonas costeras derivó en una serie de versiones poco claras sobre su origen. Desde la propia empresa se ha señalado que no fue responsabilidad suya, lo que inevitablemente abre una pregunta incómoda: si no fue Petróleos Mexicanos, entonces ¿quién?

Y finalmente, la joya de la corona. Un episodio que, si bien no incide directamente en la operación, sí impacta en la percepción sobre la empresa.

Me refiero a la polémica por la lujosa fiesta de quince años de la hija de un contratista vinculado al sector petrolero, celebrada en Tabasco, que rápidamente se volvió viral por su nivel de ostentación. El evento, que incluyó la participación de artistas internacionales, fue estimado en decenas de millones de pesos y desató cuestionamientos sobre el origen de los recursos y los vínculos de su entorno empresarial.

Vistos de manera aislada, cada uno de estos problemas podría tener una explicación. Pero cuando todos se presentan al mismo tiempo, el efecto cambia.

Ya no se trata sólo de un problema financiero, de un incidente operativo o de una polémica pasajera, sino de una acumulación constante que empieza a generar una percepción más difícil de revertir.

No es que uno sustituya al otro. Es que se suman y, cuando eso ocurre, la situación deja de medirse por la gravedad de cada caso individual y comienza a definirse por el conjunto.

Porque al final, en este tipo de escenarios, no basta con atender cada problema por separado si todos siguen apareciendo al mismo tiempo.

Pero como decía Cristina Pacheco: Aquí nos tocó vivir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *